
En El Foco de este domingo, que se proyecta en canal 40, Ángeles González Gamio habló sobre el Hospital de Jesús y después Héctor de Mauleón y Cynthia Francesconi, titulares del programa, entraron a un insólito mesón sobreviviente del siglo XVIII en el número 119 de la calle de Mesones. Después visitaron el templo de San José de Gracia (construido a partir de 1563), en cuyo predio estuvo el convento de Santa Mónica, donde eran encerradas las "recogidas".

Dibujo de Nueva Picardía Mexicana (1971)
Llegaron a la esquina Mesones y Las Cruces, donde hay una placa señala que en esa parte de Mesones estuvieron las primeras casas de tolerancia de la ciudad de México: la calle de las Gallas, hoy Quinta calle de Mesones. De Mauleón informó que en 1538 establecieron el primer burdel y años después se extendieron a dos solares, con lo que la calle se volvió ruidosa. Cynthia señala que actualmente es una zona donde hay prostitutas, que se reúnen en una cantina La Reina de San Pablo y concurren al hotel Bilbao.
Una mejor información la ofreció De Mauleón en varias partes en su twitter:
* En la calle de Mesones una placa recuerda el sitio en donde estuvieron los primeros burdeles de la ciudad.
* La primera casa de mujeres públicas de la ciudad de México fue autorizada en 1538. Funcionó con un puñado de españolas recién desembarcadas.
* En 1542 se destinaron dos solares en la calle de Mesones para que se construyeran ahí las dos primeras casas de mancebía.
* Aquel tramo de Mesones recibió de inmediato este nombre encantador: Calle de las Gayas [sic]. Es decir, de las alegres. Las ligeras.
* 1572. Se ordenó que al frente de esas casas hubiera un “padre” o una “madre” responsables de aplicar el reglamento. De ahí: padrote, madrota.
* Ana María Bautista fue una de las “madres” más famosas. Administró con éxito el célebre y muy concurrido Mesón de la Negra.
* En 1670, un decreto enumeró a las gayas [sic] más famosas. Sus apodos: la Chinche, la Sedacito, la Vende Barato, la Prisca y la Manteca.
* Las mencionadas señoritas eran tan solicitadas que circulaban en carroza, tenían criados de librea y se posaban en cojines durante las misas.
* En las Gayas [sic] había tales escándalos que “Ortiz, el músico”, que poseía ahí una escuela de “danza y tañer”, pidió permiso para mudarse.
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